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Dear Friends in Christ,
We hear this exultant invitation at every Mass immediately after we have brought forward our
Sincerely yours in Christ,
Most Reverend Arthur N. Tafoya
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Queridos amigos en Cristo,
Oímos esta invitación exultante en cada misa inmediatamente después de la presentación de los dones. El pan y el vino que hemos amasado, molido, horneado y madurado con nuestras propias manos llegan a ser el Cuerpo y la Sangre del Señor. Los dones financieros que hemos trabajado y que nos hemos tomado el tiempo de ganar se convierten en el ministerio que construye el Reino de Dios entre nosotros. Durante la gran Oración Eucarística, los dones de nuestro sudor y trabajo son mezclados, consagrados y transformados en la Presencia Verdadera de Jesucristo en medio del mundo. El ministerio fluye de la Eucaristía. El ministerio de toda la Diócesis de Pueblo fluye de cada Eucaristía que celebramos en las comunidades de fe a través de las 48,000 millas cuadradas separadas por la División Continental que forman nuestra iglesia local. La Eucaristía es la fuente de apoyo para la educación, la preparación, el servicio y la adoración que constituye el ministerio de la Diócesis. La Eucaristía también es el objetivo de nuestro ministerio: celebrando y siendo la presencia verdadera de Jesucristo en el mundo. Lean en este folleto sobre los dones maravillosos y buenos que Dios nos ha dado. Y, porque siguen habiendo tantas necesidades, por favor considere devotamente como podría compartir su don con el DMF. Piense en cómo Dios ha sido generoso en su vida y pregúntese: ¿He hecho lo mejor para ofrecer mi propio ser a Dios en alabanza y en gratitud por sus dones? ¿Será, tal vez, que Dios te esté llamando para dar aún más y así responder fielmente a la llamada, “Levanten sus corazones”?
Sinceramente suyo en Cristo,
Arthur N. Tafoya
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